
La luz es un elemento fundamental del diseño arquitectónico y urbanístico de una ciudad, en definitiva, es la esencia misma de los espacios y por tanto, del arte de la arquitectura y del paisaje.
Es notable la importancia que una buena iluminación tiene para la imagen, el medio ambiente y la economía de una ciudad, presentando los siguientes objetivos:
- Disminuir el consumo energético de las instalaciones, apelando por la sostenibilidad y por la rentabilidad.
- Minimizar el impacto ambiental producido por la iluminación, en cuanto a contaminación lumínica se refiere.
- Mejorar las condiciones de seguridad y calidad de vida de las personas que viven, trabajan, utilizan y disfrutan de los diferentes espacios urbanos.
- Adecuar el alumbrado de aceras y vías peatonales.
- Plan de mantenimiento que asegure la funcionalidad y durabilidad de las instalaciones.
- Contribuir, además, al embellecimiento de la ciudad en su conjunto- monumentos, edificios y espacios de ocio-, consiguiendo una imagen de la ciudad con identidad propia que la diferencie de cualquier otra, atrayendo así al turismo.


