Para tener una buena iluminación, hay que tener en cuenta que cada espacio, cada ambiente y cada uso necesitan su propia cantidad y calidad de luz.
Es muy diferente iluminar una vivienda, una oficina, un escaparate, una fachada o un jardín. En cada caso hay que buscar las soluciones más adecuadas en cantidad y calidad de luz, temperatura (fría-cálida), intensidad, direccionalidad, reproducción de color, etc





